martes, 31 de julio de 2007

LA CARA Y LA CECA DE LA PLATA

Plata: elemento químico de número atómico 47 situado en el grupo 1b de la tabla periódica de los elementos. //Expresado de manera vulgar, se emplea como medida de cambio (dinero) que presenta valor legal.


Plata: asignación que equivale a un segundo puesto en una competencia deportiva. //Presea conseguida al concluir un certamen atlético. // Además, equivale al premio por haber disputado "el oro" hasta las últimas instancias. // Representa la suma de esfuerzos por alcanzar la gloria deportiva.

Pero... ¿cuál es el valor real de la "plata"? ¿cuál es el verdadero significado? ¿en cuánto incide el contexto en la que se logre? Veamos dos situaciones antagónicas.

Plata por plata

La Selección Argentina de fútbol acaba de obtener la medalla de plata en la última Copa América disputada en Venezuela, logro que fue decididamente negativo según cómo se dieron las circunstancias: el equipo del Coco Basile presentó a todas las figuras de aquí y allá, dibujó en la pizarra un esquema a tono con el paladar argentino y por momentos también coloreó una sonrisa en la gente por la manera de jugar; sin embargo, fueron los brasileños quienes con un estilo anti-historiaverdeamarelha nuevamente derrotaron a los albicelestes en una final (recordar Copa América 2004 y Copa Confederaciones 2005).

Entonces, todo se desdibujó. Lo cromático se apagó y las luces fueron sombras. Todo se volvió gris, plateado. No hubo suma de esfuerzos para alcanzar la gloria, y menos aún, voluntad para cambiar la historia.

Así, con un presupuesto estrambótico, el fútbol nuestro se quedó otra vez en las puertas del cielo.

Plata sin plata

En otro certamen continental, en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, este metal recobró su significado: Mariano Reutemann obtuvo el segundo puesto en clase RS:X de Windsurf y de esta forma contribuyó con la pobre cosecha de medallas argentinas en la cita máxima del deporte americano.

Este hombre de 30 años alcanzó la presea en la última regata del anteúltimo día de competencia en condiciones desfavorables: marchaba tercero y debía superar al mexicano David Mier y Terán bajo un clima lluvioso en una "cancha" (así le llaman los timoneles al espacio acuático sobre el cual se disputan las regatas) abandonada a la contaminación, todo esto sin contar que se encontraba en pleno proceso de recuperación de una enfermedad (tal vez dengue) que lo tuvo a maltraer durante el Mundial de Vela en Portugal, días previos a los Panamericanos.

Pero nada de ello fue un impedimento para que Mariano trace en el agua lo que hasta hoy es su mejor resultado como profesional.

Por eso, esta "plata", el salir segundo, sí que sabe a orgullo. Claro que vale disfrutarla. Sobretodo porque la logró con un presupuesto irrisorio, acotado... nulo; porque la logró un hombre solo: él y su tabla, él y su tesón, él y sus ansias por revertir el resultado, él... y su espíritu ganador.